miércoles, 5 de agosto de 2020

FIRE TIGER “ALL THE TIME” FIRE TIGER MUSIC 2020 REVIEW



Genre: Melodic Rock
Out: Now


Tracklist: 

01 – Don’t Take Me Home
02 – So Many Fishes
03 – Magical Brew
04 – Undeniable
05 – Getaway Song
06 – Silly Thing to Do
07 – All the Time
08 – Solo Poquito
09 – Flying Solo
10 – Way to My Heart
11 – Side of You
12 – Spider at Midnight 

Band: 

Tiffany Alkouri – vocals, percussion
James Ramsey – keys, guitar, vocals
Jordan Lucas – guitar
Tyler Renga – bass
Lorenzo Meynardi – drums 

Para aquellos que no los conozcáis haré un breve resumen. Hablamos de una banda proveniente de Los Ángeles llamada Fire Tiger liderada por la cantante Tiff junto al multiinstrumentista James Ramsey que editaron su primer lanzamiento “Energy” allá por el 2014 al cual siguió “Suddenly heavenly” en 2018 que para mí supuso un salto de calidad enorme como ya hice al valorarlo en el blog de AORLAND con una nota muy elevada. Y es que hay discos que tienen la frescura que necesitas en ciertos momentos y te entran a la primera, otorgándote una gran sensación placentera. 
Tras un tiempo sin saber de ellos me encontré con la sorpresa de que iban a sacar nuevo disco que ya tengo el gusto de poder escuchar y así prepararme para ver si tras su anterior gran trabajo, éste lleva ese aire continuista y tan bueno o si se han estancado y han bajado el nivel (que no creo en absoluto). Por ello abramos la caja de las sorpresas y comencemos a escuchar “All the time” con esa portada retro que nos hace volver a mis queridos 80´s. 

Es “Don´t take me home” el fiel reflejo de esa música que disfrutábamos sobremanera con perfectas armonías que tienen en la voz de Tiff la perfecta aliada para lograr que formen el nexo adecuado y den al tema un aire melódico contrastado. Si es verdad que hay un exceso en la repetición de las estrofas o al menos eso me parece a mí pero también puede influir que acabo de hacer la reseña de un grupo de progresivo cuyos temas tienen pasajes más excelsos y extensos y los cambios de ritmo y la métrica no tiene nada que ver. 

Pero “So many fishes” ya es harina de otro costar. Muy en la onda de los temas de su anterior “Suddenly heavently” con mucha frescura y pomposidad. Aquí si noto un desarrollo con un perfecto puente y un estribillo que engancha a la primera como me dice mi hijo pequeño. El teclado sostiene el tema y le da profundidad y la guitarra pone su aderezo mientras Tiff se mueve como “pez” en el profundo océano, como hacen referencia en su letra. Para mí es el mejor tema del disco y sería segundo single sin dudarlo y más con la presencia de saxo al final que le da un plus. 

Sólo con la intro de “Magical brew” ya podemos adivinar que estamos ante esas canciones que mezclan pop/disco y unas pinceladas de AOR que lejos de quedar en un pupurrí sin sentido forman una perfecta simbiosis a la que James Ramsey da su particular toque al teclado cual pintor añadiendo detalles a un fantástico lienzo. 

“Undeniable” me recuerda un montón a esos temas semiacústicos de la gran banda Roxette que tan coreados fueron en los 80/90 en los que parecía que iban narrando una historia en forma de canción sutil y delicada. Muy bonito y elegante. 

Y continúa en la misma senda “Getaway song” que es un tema que me encandila desde la fantástica voz de Tiff a los arreglos de Ramsey unido a ese “picante” que le da Jordan a la guitarra y todo ello bañado por unos acordes perfectamente ejecutados e introducidos en su justo lugar. Estos medios tiempos con el feeling que poseen son ideales para compartir con algún amigo que venga a tu casa mientras departís sobre mil historias. 

No para la continuidad con otro tema para disfrutar de fondo en cualquier charla y es que “Silly thing to do” tiene la capacidad de sonar a un tema bastante “sencillo” sin ningún altibajo y que discurre, placenteramente, en la más absoluta tranquilidad y quizás es algo que debo achacarles ya que no hay capacidad de sorpresa con algún pequeño giro o cambio de ritmo y empiezan a sonar un poco lineales lo cual no es malo con la calidad que poseen pero sí necesitamos agitar algo el manzano para poder comer las manzanas. 

Llegamos al ecuador con la canción que da título al disco “All the time” en donde parece que han leído mi comentario anterior y le dan pequeños giros que provocan que el tema sea más apetecible y de más juego. Me han recordado, salvando las distancias, a ABBA con esos coros dando empaque a la voz principal unido al ritmillo que va acompañando todo el tema y que era clásico de dicha banda sueca.

Cuando vi el título ya intuía por donde podían ir los tiros de “Solo Poquito” y aunque me he equivocado ha sido por un escaso margen. Y es que pensé que íbamos a viajar a Méjico acompañando a los mariachis pero aunque tengan retazos de dichos intérpretes el tema es muy poppy. No está mal salirse de la línea que llevaban pero no es un tema que me guste mucho y quizás lo hubiera puesto como tema de cierre o bonus track. 

El single adelanto “Flying solo” tiene un aire más “celta” y épico. La música me gusta mucho pero se me queda un poco “plano” en cuanto al dinamismo y a la letra. Pienso que deben darle un empuje más a esa faceta de modo que adquieran algo más de protagonismo lo cual haría que las canciones subieran un peldaño den lo referente a mi valoración. 

Algo más “sabrosón” se nos presenta “Way to my heart” con aires más salseros como si nos hubiéramos ido a países más tropicales en donde parece que los problemas no existen y todo es felicidad y el buen ambiente reina por cada rincón de la ciudad (o eso nos quieren vender). 

Y si ya queremos sentimiento nos refugiamos en “Side of you” donde Tiff nos eriza el vello y le da un aire precioso que te enamora, siendo perfecto para tatarear a tu pareja en esa noche donde queremos que todo salga a las mil maravillas y se alcances esos grandes momentos y sensaciones que recordaremos toda la vida. 

El colofón final lo pone “Spider at midnight” que se mueve en la fina línea de un tema de discoteca que casa perfectamente con la línea argumental del conjunto del disco pero que no destaca sobremanera y parece, como he dicho antes, de esos temas que se ponen de añadido para aumentar minutaje a un disco y ello a pesar que es bien corto ya que no llega a los 40 de duración. 

En resumen, un buen disco que no llega a la altura del anterior pero no desmerece en absoluto siendo de fácil escucha y con partes muy bonitas y destacables. Una pena la bendita aduana que hace que pedir los discos a EEUU se convierta en una ruleta rusa con la seguridad que hay que pagar unas tasas elevadas que encarecen su precio si no sería de compra recomendada. 

Recommended: 75/100
Redactor: Manuel García

BOYS FROM HEAVEN “The Great Discovery” TARGET RECORDS 2020 Review



GENRE: AOR ROCK

RELEASE DATE: 23.10.2020

FFO: TOTO & JOURNEY

 

CD

1.The Ascent

 2. Green Fields

 3. Sunshine Soul

4. Burning Like A Flame

 5. A Fool's Hope

6.  Keep On Movin’

 7.  Memory

8.  Only Child

9.  Convictions

10.  Old Days

11. Don't You Cry

12. Worlds Apart

13. Smile

 

LINE UP

 Mads Noyé: keyboards

 Mads Schaumann: guitar, vocals

Søren Viig: drums

Chris Catton: lead vocals

Esben Christensen: guitar

Jonas Klintström Larsen: saxophone

Andreas Valentin Berg: bass, vocals

AOR sound adapted to our time.  A Journey towards 80's melodic sounds. 

Es muy agradable descubrir bandas con un sonido AOR tan añejo y tan cuidado. Uno se puede trasladar a los años ochenta y noventa con solo escuchar  Green Fields.  La banda ofrece sonidos muy cercanos a Toto y con ciertos toques a las grandes bandas clásicas del circuito melódico. Sorprende que provengan de Dinamarca , un país generalmente mucho mas rockero y que en muy pocas ocasiones ofrecen este tipo de sonido. En este caso BOYS FROM HEAVEN se arriesgan para regalarnos un disco lleno de matices donde curiosamente el saxophone es parte importante en sus composiciones y donde la producción cuidada nos deja con la boca abierta. Da gusto escuchar un disco con esta calidad musical. El saxo, ese elemento que para algunos es tabú y que para otros debería resaltar mucho más en los lanzamientos actuales cobra una gran importancia en cada tema y eso es de agradecer. 

Que nadie espere un sonido clavado a Toto ni mucho menos a Foreigner. Por fin una banda puede llegar a sonar a clásicos sin plagiar ni utilizar fórmulas ya utilizadas. Es cierto que escuchando sus composiciones por supuesto que te vienen a la cabeza temas que nos marcaron de jóvenes pero son tratados con tanda delicadeza que lo disfrutas. Lo digo por ejemplo con el tema Burning Like A Flame, un sonido muy a lo Toto pero que se entrelazan con notas Foreigner y con un guiño directo a Whitesnake en su introducción de guitarras. Curiosa mezcla que consigue sorprender. 


Por otro lado, me gustaría destacar el fantástico trabajo de las guitarras en este lanzamiento. Un sonido limpio y sin entorpecer el trabajo de los teclados y del saxo. Un trabajo de verdad muy cuidado y pulcro.  De verdad, me quiero recrear en este punto. La producción. Algo que para algunos grupos o compañías parece no tener ninguna importancia pero que la tiene . El peso de un buen sonido hace que un disco avance en su escucha y no caiga en la desidia. Se agradece escuchar los teclados limpios, la batería en su sitio y con un sonido muy agradable, las guitarras limpias sin distorsión, un bajo nítido y sobre todo un saxo acompañando a muchas de las composiciones del disco. 

Otro punto importante de este asombroso lanzamiento es la increíble voz de  Chris Catton que consigue que cada tema brille aún más. Dulce, directa y con muchos matices, una voz con mucha calidad que aporta y no resta para nada y eso hoy en día es un punto muy importante. Musicalmente impecables, vocalmente sobresalientes. Este disco lo tiene todo para haceros disfrutar, sobre todo a los amantes de sonidos alejados del AOR convencional. 

Es curioso como una banda puede ofrecer un sonido tan ochentero y con un sonido tan modernizado al mismo tiempo. De corazón os digo que Boys From Heaven pueden ser la sensación oculta de este inolvidable ( por decir algo) año. 

Con temas tan exquisitos como Memory uno agradece haber escuchado este disco. Teclados mágicos, estribillos contundentes, pura magia. Detente en cada canción, en cada nota, en cada matiz. Te puedes llevar un buen puñado de recuerdos que quizás mantenías ocultos en tu memoria. Esta formación va a remover el interior de muchos amantes del AOR más clásico.

No tengas miedo, súbete a esta máquina del tiempo y disfruta como nunca. Olvídate de lo que llaman AOR en nuestros días. Este disco es pura magia, pura fantasía, pura originalidad.  No te defraudarán.

AORLAND Score: 8.75
REDACTOR: ANTONIO AORLAND 








BLACK ROSE MAZE “BLACK ROSE MAZE” FRONTIERS 2020 REVIEW




Frontiers Music s.r.l. 7 Agosto 2020 


Tracklist: 
In The Dark
Laws Of Attraction (Feat. Jeff Scott Soto)
Let Me Be Me
Free
Look At Me Now
Maze
Let Me Go
Only You
Earth Calling
You Can’t Stop Me
Call Me Now 

Band:

Rosa Laricchiuta – Vocals
Jeff Scott Soto – Vocals on “Laws Of Attraction”
Alessandro Del Vecchio – Bass, keyboards
Andrea Seveso – Guitars
Michele Sanna – Drums
Erika Ceruti – Backing vocals 


Vamos con un álbum de una banda de la cual desconocía su existencia y como soy un alma inquieta que me gusta indagar en nuevos proyectos o bandas pues me he decidido a probar suerte con ellos a ver si logran sorprenderme. 

Como punto de partida diremos que esta banda es un proyecto de su vocalista canadiense Rosa Laricchiuta tras varios años en los que participó en el programa “La voz” de su país en 2015 codeándose con gente tan importante, en la final, como los míticos Def Leppard. Tras su participación en él sacó, un año después, su primer disco en inglés llamado “Free” y ese mismo año se unió a la megabanda Trans-Siberian Orchestra para realizar una gira extensa por los EEUU. Como curiosidad diremos que junto a canciones propias en este disco se presentan colaboraciones de grandes músicos como Cliff Magness que le deberían de dar un salto de calidad más que notable. Vamos a por ellos sin más esperas. 

La poderosa voz de Rosa unido a una gran estructura instrumental hace de “In the dark” el tema ideal para abrir este trabajo donde se presenta un hard rock muy disfrutable y agradable pero con la pega que la batería suena como si le disparases a una lata, bastante mal. No sé que ha pasado con esta remesa de lanzamientos de Frontiers pero tienen una producción bastante deficiente y eso que hablamos de algunos discos que van a ser Top este año. 

Con el atractivo de tener al gran J.S.Soto aportando su calidad vocal y poniendo el contrapunto ideal a la voz de Rosa permiten que en “Laws of attraction” se cree una simbiosis perfecta de ambas voces lo que dota al tema de una energía y garra que permite saborear el tema de un modo tranquilo pero sin caer en el aburrimiento o de una forma anodina. 

De nuevo un gran derroche vocal en “Let me be me” donde se vuelve a demostrar el poderoso don que Dios le ha otorgado y ello unido a unas guitarras que tienen cierto regusto a Maiden proporciona un juego a 2 velocidades en el desarrollo y en la modulación del tema según lo que vaya pidiendo la escala musical a seguir. 

Sacamos el pañuelo blanco y lo colocamos en lo alto del mástil para intentar conseguir una tregua parcial con “Free” que tiene reminiscencias a multitud de temas que hemos escuchado antes hasta la saciedad pero que podremos seguir oyendo cosas así y no nos cansaremos ni nos desagradarán. Lo que si me da es una reminiscencia vocal a la musa Robin Beck en ciertos pasajes. 

“Look at me now” se vanagloria de ser un baladón tremendo para permitir una exhibición vocal en toda regla y descubrirnos el talento que posee Rosa. Un tema que te engancha y te apetece oir una y otra vez sin desfallecer aunque vuelvo a decir que es una pena que la producción “ensucie” el resultadop final que podía estar mejor valorado. 

Pero como en muchos discos hay algún tema que te produce indigestión y al que, por más agua que le eches, no acabas de deglutir. En este caso es “Maze” el culpable de ello ya que no he sido capaz de encontrarle el punto, por más vueltas que le he dado, y no he dado con la tecla adecuada por lo que he preferido obviarlo para que no empañe lo escuchado hasta ahora. 

Otro tema más lento es “Let me go” aunque no es a la vieja usanza ya que las guitarras siguen cabalgando a sus anchas y no permiten que el estadío de calma se adueñe de la estancia donde estamos recluidos haciendo la reseña. 

Subimos un pequeño escalafón con “Only you” donde el recurso del oh oh oh (que no me suele gustar mucho) hace su acto de presencia y me descabala un tema que no tenía mala pinta. Quizás llegamos a un punto donde la diferencia entre los temas no es muy notoria y encadenamos uno tras otro sin lugar a que nos sorprendan y eso al final acaba pasando factura como ya sabemos. 

“Earth calling” y “You can´t stop me” son otros peces más en el mar en el que nos hemos sumergido que continúan la dinámica establecida y se dejan escuchar lo que no hace más que hacerme volver a pensar si el disco llegará a cotas más altas que una mera escucha de cuando en cuando. Y es una pena porque vocalmente es intachable pero muchas veces el tener una gran voz no lo es todo y hace falta mucho más para conseguir hacer un gran disco. 

El cierre con “Call me now” es bastante mejor al ser un medio tiempo más tranquilo que nos permite obtener algo de relajación y dejar el headbanging por un rato ya que la velocidad que le han metido a otros temas no es nada desdeñable. 

En resumen, un disco que se puede escuchar pero que no va a aportar muchas cosas a lo que ya habéis escuchado. Aún así creo que la voz de Rosa destaca sobremanera y sería una pena no reconocerle la labor y el esfuerzo empleado en la realización de este disco. 

AORLAND SCORE:  6,5/10
Redactor: Manuel García 

martes, 4 de agosto de 2020

SIMON SAYS “SPIN THIS” ESCAPE MUSIC 2020 REVIEW




Escape Music 14 August 2020 

Tracklist: 
Intro (0:12)
Love Thing (3:59)
Let me know (3:48)
When I see you standing there (5:30)
Why in the world (2:55)
Love don't come easy (3:35)
The Promise (5:09)

Bonus tracks: 
Simon Says (3:03)
The One (4:14)
Dreaming (3:52)
Falling (4:16)
Miles Away (3:20)
New Year's Resolution (4:16) 

Band: 
Johnny Zatylny – Lead Vocals
Wayne Higgins – Bass
Tim Higgins – Rhythm Guitar
Darryl Stevens – Lead Guitar
Al Knight – Drums
Matt Coull – Keyboards 

Reedición por parte del sello Escape Music de una obra de estos canadienses, que tuvo su salida en 1991 a cargo de un sello independiente y que fue considerada como una de las grandes obras de ese año que luego pasó a ser muy deseada por los coleccionistas y que se han hecho eco de dicha expectación y la ponen a nuestro alcance con una nueva portada y 6 bonus tracks para completar una obra que quedaba algo “corta” en su debut ya que contenía 7 temas si contamos una intro de pocos segundos. Por ello con el añadido que se ha hecho el disco coge más su forma mientras en sus inicios podía casi considerarse un Ep de nuestros días. 

Estará limitada a 1000 copias numeradas por lo que habrá que estar atentos a poder hacerse con una de ellas antes de que se agoten de forma definitiva. 

Respecto a la valoración del contenido que es lo que nos interesa empezaremos por “Love thing” (obviando la intro) cuya puesta en escena nos da un medio tiempo bastante ameno y divertido con el que pasar un buen rato como sucedería en nuestra época con el grupo VEGA. Muy ambientado en los 80 debido quizás a que bebieron mucha de la música de esa época y a su publicación recién acabada la misma. Coros y sintetizadores por doquier adornan un tema que es perfecto como “entrante” antes de ponernos a degustar el menú principal. 

La fiesta continúa con “Let me know” donde la melodía engloba todo el tema y ese nexo mágico se acentúa con la introducción de esos coros grandilocuentes que parecen ser la musculatura que acompaña al esqueleto de la canción y que le otorga la potestad de sostén y de poder realizar diferentes movimientos, mostrando una “estructura corporal” compacta y bien definida. Dos temas y ya tengo la sensación de estar ante uno de esos discos que me va a encantar escuchar por su “facilidad” en las melodías y en la estructura musical. 

Y si a esos manjares tan placenteros le añadimos “When I see you standing there” pues es como poner la guinda al pastel. Medio tiempo fantástico que te enamorará con ese sonido pulcro y precioso de guitarra y una interpretación a la altura del tema que te eriza el vello y te transporta a esas playas paradisiacas donde el mar posee un azul tan bonito que sólo con mirarlo te quedas embelesado y más cuando “besa” tus pies y notas esa sensación tan relajante y placentera. Grandioso tema que me enamora desde el primer segundo. 

Tras el compendio musical que llevamos con un producto de muchos kilates musicales llega “Why in the world” con un toque Boulevard muy acertado y ese inicio al estilo de la música disco que tanto juego estaba ya dando mundialmente y que, quieras que no, formaba parte de la cultura musical de entonces y tenía que formar parte de la mayoría de los álbumes que se preciaran con el fin de poder atraer a más gente hacia su obtención. El tema es de “fácil digestión” y muy ligerito, ideal para la época veraniega a modo del afamado gazpachito para comer. 

Tras ese momento más tierno y nostálgico toca empezar la escalada con “Love don´t come easy” donde me recuerdan a la banda Duran Duran en esa manera de llevar el tema e interpretarlo. Tiene un trozo muy curioso a mi parecer y es que en el puente antes del estribillo “meten la pata” y hacen un corte abrupto respecto al resto del tema pero tienen tanta calidad y buenas ideas que lo solventan de manera sobresaliente, llevándonos hacia dicho estribillo con una facilidad pasmosa y haciéndonos olvidar esa parte. Sólo los grandes instrumentistas y compositores tienen esas ocurrencias. 

El disco original se cierra con “The promise” en la que hay una perfecta conjugación entre voz y coros que se solapan de una forma espectacular en un tema a modo de balada que refleja, perfectamente, la sensación de estar escuchando una gran obra a pesar del año en que fue editada y con los recursos que tenían para hacerlo. 

Hasta aquí chapeau por el disco y el gran derroche de talento. Ahora llega la parte donde sabremos si los bonus le han aportado valor o no al resultado final del producto. 

El tema que da título al grupo “Simon Says” es mucho más guitarrero, me inclino porque casi es el más “heavy” del disco respecto al resto de temas del disco, llegando al punto de que me parece que tocan la vertiente más sleeazy y me descolocan un poco respecto a la dinámica que llevaba hasta ahora. Me gusta la versatilidad en los discos pero hay temas que “rompen” un poco con lo establecido y desordenan las pocas ideas que quedan ya en mi cabeza. Desde mi humilde punto de visto de vista encajaría más hacia el final del disco. 

“The one” es otro salto, esta vez a la vertiente más country. Es aquí cuando te paras a analizar el concepto de los bonus y te das cuenta del porqué no se incluyeron en el disco del 91. Tampoco me aporta gran cosa y queda como una mera muestra de la diversidad de palos que pueden llegar a tocar, algunos de mejor manera que otros. 

Pero hay algunas excepciones, suele ser la norma habitual, y “Dreaming” nos demuestra que hay temas que sí podrían haber formado parte del cd de una forma indiscutible. Este sí que refleja la identidad marcada anteriormente con una melodía muy apetitosa que me “obligan” a mover los pies y la cabeza al son de las notas que salen por los altavoces de mi estudio. 

Hay 2 temas “Falling” y “Miles away” que la distribuidora no nos ha proporcionado en la promo y que, por tanto, no puedo reseñaros por lo que me voy a “New year´s revolution” que pone el broche final a este trabajo con nuevos efluvios ochenteros y una instrumentación excelente. Quizás peque de una falta de nexo entre diferentes ideas. 

En resumen: una gran oportunidad de obtener un muy buen disco para aquellos que no nos hicimos con él en su momento en una edición de pocas copias que sí es verdad que los bonus le aportan más minutaje pero algunos temas pueden obviarse perfectamente. Aun así los temas que conformaron el cd original tienen una calidad indiscutible y sólo por ellos merece la pena. 

Highly Recommended: 85/100
Autor: Manuel García

RAMOS “MY MANY SIDES” FRONTIERS 2020 REVIEW





Frontiers Music s.r.l.Release: 7 August 2020 

Tracklist:

Today’s The Day (Joe Retta on vocals)
Unbroken (Terry Ilous on vocals)
Blameless Blue (Danny Vaughn on vocals)
Immortal (Tony Harnell on vocals)
Same Ol’ Fears (Joe Retta on vocals)
I've Been Waiting (Harry Hess on vocals)
Moving On (John Bisaha on vocals)
Forefather (Eric Martin on vocals)
Too Good To Be True (Joe Retta on vocals)
Ceremony (Instrumental)
All Over Now (Joe Retta on vocals)
I'm Only Human (Tony Mills on vocals)

Band:

Tony Morra : Drums
Fabrizio Grossi : Bass, orchestration
Josh Ramos : Guitars
Vocals: Joe Retta, Tony Harnell, Danny Vaughn, John Bisaha, Harry Hess, Eric Martin, Terry Illous, Tony Mills

Michael T Ross : Pianos, Keyboards
Alex Alessandroni Jr : Hammond
Eric Ragno : Keyboards 

La vuelta al ruedo musical de este gran guitarrista con su segundo disco en solitario para el que se ha rodeado de vocalistas de renombre internacional (Harry Hess, Eric Martin, Joe Retta, Tony Harnell, el tristemente fallecido Tony Mills, Danny Vaught, etc.). Para aquellos que no lo conozcáis (que seréis muy pocos) diré que formo parte de la superbanda The Storm con 2 discos que causaron sensación (los cuales analizamos en el programa 338 de AORLAND, enfrentándolos a Bad English), Two Fires junto al excelente vocalista Kevin Chalfant o Hardline por nombrar algunas bandas. 

Sí es verdad que los 2 singles que ha sacado como adelanto han sido ferozmente atacados por la parroquia melódica debido a una producción bastante desastrosa pero voy a intentar resetear mi mente y hacer borrón y cuenta nueva para iros desgranado el disco con profundidad y contaros mis sensaciones tras su escucha. 

Para abrir coge el testigo Joe Retta a las voces en “Today´s the day” y es tal el infortunio de ideas y la horrorosa producción que a los 2 minutos he tenido que parar el tema porque en el coche parecía que se había estropeado el motor o algo similar y escuchar como bramaba perfectamente atizando sus 184 cv. de potencia cómo acostumbra sin dar un solo quejido ni un ruido “sospechoso”. Ya en casa he subido al estudio y con una cerveza en la mano lo he vuelto a poner con esperanzas de que hubiese sido algún problema del reproductor del coche pero….SE ESCUCHABA AÚN PEOR y eso ya me puso de mal humor. No concibo que en el año 2020 con todos los adelantos que se tienen y un musicazo de la talla de Ramos junto a un vocalista de renombre perpetren esta patraña musical que no hay quien le encuentre sentido. Fatal inicio que confirma lo que avisé antes de ponerme a prestarle atención y que me da que va a ir incrementando mi desazón. 

Y, efectivamente, “Unbroken” es la culminación del desastre. No casa nada de nada ni tiene pies ni cabeza. Es como las piezas de un puzzle que un niño de tres años une a su antojo apretando unas contra otras a sabiendas que no van a encajar pero por sus santas narices dice que van así. Mi alucinación va en aumento a la par que mi enfado por tener que hacer sufrir a mis oídos de tal manera. 

Un respiro con “Blameless blue” y, en cierta manera, debido a que la instrumentación no es tan “potente” y se consigue rebajar la frecuencia de sonido lo que permite atisbar ya algo más plausible y que nos llene. También tiene parte de culpa que a Danny Vaughn le ponen un tema a su medida que parece una calco de algunos que ha sacado en sus discos en solitario y donde se mueve como pez en el agua. 

Tras algo más “saludable” ya uno no sabe a lo que se va a enfrentar y con el miedo en el cuerpo me atrevo a dar al play para que comience “Inmortal”. No va mal toda la intro que posee y le otorgo el beneficio de la duda hasta que empieza un batiburrillo musical y parece que nos metemos en pleno Woodstock donde el ácido lisérgico corre por nuestro organismo y nos permite visualizar cosas imposibles. Setentero con un cierto tufillo a Zeppelin que no me gusta nada de nada. 

Perdonadme que sea tan duro y sincero pero no puedo engañaros y contaros virtudes de algo que no las tiene, prefiero ser coherente y no venderos humo y si escucháis “Same ol´ fears” os daréis cuenta que incluso me quedo corto. Es infumable con gritos más que melodía, sin coherencia alguna; vamos es como cuando Goya se puso a pintar sus cuadros oscuros donde el mundo se horrorizó pero al menos estos tenían algo de gusto y de calidad. 
He vuelto a hacer un parón y un breve inciso en el resumen ¿musical? para airear mis ideas porque no he sido capaz de seguir escuchando el disco. Sigo un poco descolocado ante lo que estoy percibiendo y no sé muy bien cómo tomármelo. No puedo decir que sea una broma de mal gusto porque estaría ofendiendo al autor y es lo que más me fastidia, que un músico haya puesto las ideas y la voluntad en ofrecer un trabajo de categoría y se rodee de grandes vocalistas pero al final el resultado sea un pastel quemado que nadie en su sano juicio pueda degustar. 

Regresamos al lío con “I´ve been waiting” que se vuelve a salvar de la quema adaptando otro tema al vocalista (en este caso al gran Harry Hess) y haciendo así que el tema presente una interpretación en condiciones con la calidad que se les atesora a estos músicos de renombre. Sin seguir atizando a cada tema dejo aparte, en todos ellos, la ínfima producción que poseen porque me voy a aburrir de decíroslo en cada uno de los que suenen. 

Pero cuando parece que vuelvo a encontrar mi parte celestial llega “Moving on” y desata mi lado demoniaco en otra sucesión de partes inconexas, un sinsentido musical y no oigo más que lo que parecen varias aspiradoras a máxima potencia. He tenido que soltar los auriculares porque me estaba dando dolor de cabeza y al intentarlo una segunda y una tercera vez no he logrado acabar el tema. Así es imposible disfrutar de la música. 

“Forefather” vuelve al terreno baladístico (hay canciones que están hechas a medida de los vocalistas y les encajan como un guante – aquí para Eric Martin -) a pesar de que carece de chispa y emoción alguna y te hace dar un pequeño bostezo de aburrimiento. Es la primera vez en mi vida que tengo ganas de acabar de escuchar un disco porque no lo estoy disfrutando en absoluto. 

“Too good to be true” es un quiero y no puedo, tiene los mimbres para intentar hacer un tema bastante decente pero se queda en el camino y la brújula se estropea y pierde el norte, perdiéndose en tierras oscuras donde la luz no se atisba durante largos periodos de tiempo. 

Tenía que tener un tema en el que se explayara con su amado instrumento y “Ceremony” es el elegido. Para fanáticos de la guitarra sin más. 

Vamos acabando con “All over now” y “I´m only human” que son dos claros intentos de temas que podían haber llegado a ser bastante disfrutables pero que por las vicisitudes que hemos ido nombrando son dos miembros más de la familia que quedan amargados y frustrados y relevados a un segundo plano. 

En resumen, poco más que añadir a lo dicho con anterioridad. El peor disco que he escuchado en mi vida, hay maquetas y discos grabados en garajes que suenan a años luz de este. No se puede concebir que con los adelantos que hay en esta época se haga un disco de esta manera, por lo menos yo no tendré el “placer” de tenerlo en mi colección ya que creo que desmerece sobremanera a trabajos de una calidad encomiable como son sus discos con The Storm, The VU, Hardline, su primer trabajo o el disco con Hugo a las voces

Disappointed
Autor: Manuel García

sábado, 1 de agosto de 2020

ARTIC RAIN “THE ONE” FRONTIERS 2020 REVIEW




Frontiers Music s.r.l.Release: 7 August 2020 

Tracklist:

Love Of My Life
Lost
Friends
Night After Night
Free My Mind
Give Me All Of Your Love
Lift Me Up
The One
Breakout
Madeleine
Take Me To Your Heart

Band: 
Tobias Jonsson - Vocals
Magnus Berglund - Guitars
Pete Alpenborg - Keys
Gert Daun - Bass
Jonas Jönsson - Drums 


“One of the great surprises of the year that exudes talent in abundance”. 


Toda una sorpresa el de este grupo desconocido hasta hace unos meses y que puede ser una de las sensaciones del año, en lo que al panorama musical se refiere. 

Hagamos un poco de historia, diciendo que el núcleo de la banda está formado por Pete Alpenborg (el alma compositiva de la banda), Magnus Berglund y Tobias Jonsson los cuales empezaron a idear el proyecto influenciados por bandas de renombre a las que no voy a hacer referencia ya que muchas veces puede esperarse más de lo que nos ofrecen y prefiero ser cauto en ese aspecto y verlo como una banda que intenta sacar un sonido propio. A finales de 2018 empezaron a mover una demo entre diferentes compañías y fue Frontiers la que se llevó el gato al agua lo cual se ve reflejado con la salida de este disco que tengo ya ganas de analizar. 

El melón se abre con “Love of my life” y Magnus poniendo a las claras que no vamos a parar de movernos con un compendio de guitarra espectacular, haciendo que cabalgue sin descanso, como sucede con sus paisanos Eclipse, y no dándonos tregua ni al desánimo ni al desaliento. Muy bien el desarrollo, un solo de impresión pero dos pequeñas pegas que me dejan con algo de dudas; la primera que los coros están metidos de forma que quedan en un segundísimo plano y más tras la entonación que le da Tobias con un nivel elevado lo que hace que queden como a la falda de la montaña. Lo segundo y que quiero pensar que es el streaming de adelanto que nos mandan porque la producción es bastante odiosa con ruido por todos lados (cosa que en los singles que han sacado no se aprecia con lo que me inclino a pensar que es la promo que me han enviado). 

El tema que me descubrió a esta banda y me dejó con la boca abierta fue “Lost” y en los tiempos que corren donde el calor y las mascarillas nos impiden respirar aire puro fue como lograr quitarse esas barreras y poder inspirar una bocanada de oxígeno. Ya desde un principio me alucina el trabajo de guitarras que es excelso y me recuerda a cuando salió el grupo King Company y me maravilló de la misma manera. Y lo de Tobias es espeluznante, me eriza el vello con la capacidad que tiene de cantar en esos tonos tan elevados que no están hechos para los dichosos mortales sino para semidioses con aptitudes fuera de lo normal. El tema parece que está cantado de forma imperativa cómo si Clint Eastwood te estuviese dando órdenes en la película “El sargento de hierro” todo ello en la piel de Tobias. Unos coros maravillosos y perfectamente conjugados dando paso a un estribillo que mi hijo no ha parado de ponerme en el coche de camino al campamento todas las mañanas lo que me hace empezar el día con una fuerza inusitada. Tiene ese gancho y empuje que hace que no se te quite de la cabeza y como una droga se te mete por vena y no quieres más que volver a escucharla una y otra vez. Impresionante. 

Y si el tema anterior es una oda al buen gusto, “Friends” no se queda atrás y es el segundo tema favorito de mi hijo (quizás porque aún no ha tenido el placer de escuchar el disco completo como he hecho yo pero creo que debo dosificarle estas perlas de placer para que sepa apreciarlas en toda su magnitud). Y eso que parece fluir como un tema más de los que hemos escuchado una y otra vez pero el puente y el estribillo son tan demoledores que tirar abajo todos los clichés establecidos sobre estos temas y te hacen volver a replantearte cómo un tema puede llegar a sorprenderte aún en estos días en los que estamos tan saturados de música desde que nos levantamos y que, muchas veces, somos incapaces de pararnos un segundo y ver que nos estamos perdiendo grandes grupos y melodías muy jugosas que tendremos la oportunidad de valorar dentro de unos años cuando recordemos bandas del calado de Artic Rain. Perfecto tema que es igual de fantástico que el anterior y que pone el listón elevadísimo ante lo que queda por escuchar. Tiene pinta de ser uno de los grandes discos del año como ya aventuré hace un tiempo en AORLAND. 

Algo más tranquilo se nos presenta “Night after night” donde, de nuevo, el nivel de Magnus con la guitarra me deja petrificado y es que el sólo que mete vale ya de por sí más que algunos discos de otros artistas que no nombro para no ofender. Se presenta como un tema que pinta a balada pero que tras esa introducción a modo de carta de presentación nos expone con toda rotundidad lo que se traen entre manos que no es otra cosa que darnos una patada en el culo y obligarnos a reaccionar y no quedarnos anclados al sillón sin hacer nada. Aquí es donde aprecio lo que a algunos compañeros no les ha gustado del disco y es que Tobías canta en una tonalidad muy elevada que puede resultar algo desagradable para el oído pero que a mí me parece que viene al pelo con la instrumentación que llevan los temas y se me hace perfecta para ello. 

“Free my mind” es ese medio tiempo que todo el mundo quisiera componer alguna vez en su vida, emotivo y que rebosa calidad en cada nota. Aquí me desdigo y los coros sí que están metidos perfectamente, quizás porque la escala baja varios tonos y quedan más englobados en el conjunto del tema. Perfectamente interpretado y ejecutado con una melodía que exacerba tus mejores sentimientos y te permite esbozar una sonrisa mientras miras viejas fotos sacadas de una caja de zapatos que rememoran tu infancia. 

Los efluvios de Dokken me estremecen en el inicio de “Give me all of your love” aunque luego se desvanecen a medida que el tema entra en desarrollo con un coro que marca el estribillo al que Tobías da el contrapunto “contestando” con una fuerza y una garra que deja al cónyuge asustado ante el chorro vocal y la manera en que se expresa. Otro gran tema y van ya un montón lo que me hace aventurarme a deciros que va a ser una de las grandes sorpresas del año y candidato a colarse en el top de los mejores del año sin ninguna duda. 

Y si queréis calidad y precisión no hace falta que nos vayamos a temas de más de 5 minutos sino que aquí nos demuestran en “Lift me up”, con sus escasos 3 minutos, que muchas veces elaborando bien los conceptos no hace falta extenderse para dar lugar a una canción con muy buenas hechuras. Es un tema muy directo que no da el más mínimo respiro, con un perfecto acompasamiento entre la sintonía vocal y el acompañamiento resultadista y efectivo. De esos temas perfectos para disfrutar en directo. 

Como no podía ser de otra manera hay que frenar un poco y dar un respiro a ese ritmo frenético que llevábamos hasta ahora y de eso se encarga “The one”. Es ese tema baladístico que te toca la fibra y que, normalmente, se usa como lucimiento del cantante aunque aquí va tan sobrado en todos los temas que podemos casi obviarlo si lo que pretendían era eso. Eso sí, cuanta plenitud le otorga a este tipo de canciones una buena voz, dándole esa intensidad y ternura que en otras voces quedaría insustancial. Perfecto para una noche tumbado en el césped con tu media naranja mientras veis pasar estrellas fugaces y formuláis un deseo… que nunca se cumplirá pero que de ilusiones también se vive. 

Tras el remanso de paz y tranquilidad el mar se embravece y los rayos y truenos empiezan a hacer acto de presencia a la par que los primeros acordes de “Breakout” suenan en el reproductor. Toda una sacudida sin descanso como si de un golpe directo a la mandíbula te hiciera morder la lona sin previo aviso. Es un buen tema aunque quizás le pueda achacar que debiera poseer algún giro algo más melódico, por ejemplo en la zona del estribillo que le diera algo más de variedad y permitiera que se clavara, como un puñal, en mi cabeza y no lograra sacármela de allí. 

Y aquí una de esas canciones que por el título piensas que van a enfocarla de una forma y te sorprenden y no es así. Eso me sucede con “Madeleine” que tenía la sospecha que iba a ser una balada más pero qué confundido estaba ya que es un tema con unos coros estupendos que recuerdan a Winger (no solo en el título) y un Tobías que sigue desarrollando una labor increíble, tirando del tema con una energía desorbitada como si fuera una prueba de Strong Man in the world. Otro de esos temas que váis a disfrutar de lo lindo y es que está quedando un disco la mar de bonito. 

El cierre viene de la mano de “Take me to your heart” donde las melodías vuelven a ser el plato principal acompañado por unos perfectos comensales que degustan tan rico manjar. La perfección lograda entre los distintos miembros es tal que los temas quedan perfectamente encajados y son totalmente disfrutables en su mayoría. 

En resumen, uno de esos discos que cada año salen y de los que, sin saber nada de ellos, se convierten en una de las grandes sensaciones del año. Van a dar mucho que hablar y para bien ya que son un soplo de aire fresco y eso que este año podemos decir que viene cargado de grandes discos y que hacerse con un hueco en los Top va a estar muy disputado y habrá codazos para hacerse con los lugares más preciados. Yo no me arrepentiría de escucharlo y vosotr@s sé que me vais a hacer caso y no lo dejaréis pasar. Respecto a la nota tengo un dilema ya que la producción, para mí, es una parte muy importante del disco y creo que aquí va a cojear y más tras recibir hoy ya la descarga con el disco completo y veo alguna cadencia en ese aspecto. Aun así es muy aprovechable. 

Highly Recommended: 90/100
Redactor: Manuel García

PINNACLE POINT “SYMPHONY OF MIND” ESCAPE MUSIC 2020 REVIEW



Escape Music 17 de Julio de 2020

Tracklist:
2. SO ALIVE 6:53
1. ASCENT TO THE POINT 3:17
3. WEIGHT OF THE WORLD 4:09
4. HERO 6:26
5. NEVER SURRENDER 4:37
6. IN THE WAKE OF HOPE 6:00
7. SHADOWS OF PEACE 6:06
8. BEYOND 5:20
9. NOTHING AT ALL 5:25
10. PRODIGAL 5:44
11. SYMPHONY OF MIND 7:06

Band:
Jerome Mazza: Lead Vocals, Backing Vocals, Keyboards
Torben Enevoldsen: Guitars, Keyboards
Rich Ayala: Guitars, Background Vocals

Valeria Pozharitskaya: Violin
Mark Prator: Drums
Takeaki Itoh: Bass
Howard Helm: Keyboards, Organ, synthesizer
John F Rodgers: Piano, Strings


“Pure fantasy made music like a timeless tale”

Y por fin llegó la hora de tener a mi alcance el esperadísimo segundo disco de esta gran banda tras el gran “Winds of change” de 2017 que tan buen sabor de boca nos dejó a los amantes del estilo sinfónico, melódico y progresivo. Para aquellos que no la conozcáis está fundada por Jerome Mazza (Angélica, disco solista, colaborador con Steve Walsh) y Torben Enevoldsen (Fate, Acacia Avenue, Sección A) a los cuales se les une, esta vez, Rich Ayala en labores compositoras y reputados miembros en el resto de instrumentos.

Tras el fantástico debut somos muchos los que deseábamos poder tener el gusto de escuchar una continuación y nuestras plegarias llegaron a buen fin y debemos estar de enhorabuena por ello. No os voy a hacer esperar y nos ponemos ipso facto a degustar esta obra cuya portada es digna de admiración y hace aún más apetecible el adquirirlo.

Mención también al trabajo de Torben con un solo de categoría (cuanta calidad destila este hombre) y una producción tan pulcra que en pocos sitios podréis encontrar. Da gusto como suena cada instrumento y que nítido y “limpio” sale el sonido por cada canal de mi reproductor.

Sin esperar más “Ascent to the point” nos permite dar el pistoletazo de salida y permitir que nos adentremos en este compendio musical que se nos avecina. Y que mejor para ello que un tema instrumental donde podemos apreciar el virtuosismo de estos grandes músicos y que me deja boquiabierto el observar la precisión de cada nota y la calidad en la producción que posee. Ya se me ha abierto el apetito y apenas hemos hecho más que “mojarnos” el gaznate con un poco de vino.

El verdadero trabajo comienza con “So alive” que como su nombre indica y tras estos devastadores sucesos que tienen lugar en estos días, hace que tengamos más y más ganas de mantenernos con vida para poder disfrutar de todos los momentos con mayor plenitud y ganas. El tema ya nos descubre a un cantante espectacular y que no es otro que Jerome Mazza (si no lo conocéis os invito a que escuchéis alguno de los discos en los que participa y que he nombrado antes) que lo hace en un tono superlativo y de forma que parece que cantar y entonar sea cosa de niños. Es increíble el ejercicio vocal que ejecuta en escalas muy altas para luego moderarse y permitir al resto de la banda que tengan su parte de protagonismo. Es un tema de puro progresivo pero con connotaciones melódicas y eso puede que aquellos para los que la palabra progresivo sea tabú (además del minutaje elevado de los temas) les resulte anodino y aburrido aunque nada más lejos de la realidad ya que estos temas son para “sumergirse” en su profundidad y dejar volar la mente. Si es verdad que peca de algo de exceso en el tiempo pero está repleto de matices que deben ser observados.

El primer single y todo un entrante de categoría como si fuésemos comensales en un establecimiento con estrellas Michelin es lo que me viene a la cabeza escuchar “Weight of the world”. El Chef nos prepara una amalgama de “sabores” de forma musical que hace aflorar todos nuestros sentidos y nuestro paladar saborea con exquisitez tan preciado manjar. El tema arranca como si de una locomotora se tratara donde el bajo y la guitarra marcan el tempo y nos conducen raudos por las vías a un Jerome que se encuentra en su salsa, subiendo y bajando escalas por doquier como se demuestra en ese estribillo arrollador donde llega a notas altas con una facilidad pasmosa, al igual que sucede al acabar el tema. No puedo estar más de acuerdo con la elección de este tema como representativo del disco.

Para rizar el rizo se introducen en ambientes más épicos de la mano de “Hero” con una cadencia algo más “marchosa” y un ritmo que oscila en constante ascenso y descenso en función del pasaje que nos quieran representar con el fin de intentar integrarnos en la historia que pretenden abordar y es que el disco es como un cuento en el que se van sucediendo diferentes hechos que nos van relatando al son de la música.

Y si antes hablaba de que el primer single ha sido muy acertado, si eligen “Never surrender” como segundo creo que van a dar en el clavo, totalmente. Es un tema superpegadizo que tiene un gran esplendor y se mueve en aguas progresivas aunque el estribillo es de una sencillez pasmosa pero se te asienta en el cerebro y te va martilleando una y otra vez hasta que se te graba y no consigues quitártelo de la cabeza. Me encanta como el coro hace a modo de reverb del estribillo, otorgándole profundidad. El sólo es estratosférico por parte de Torben que tiene la virtud de transformar todo lo que toca en oro como si fuera el nuevo alquimista del siglo XXI.

Volvemos a la senda marcada por los maestros Kansas al inicio de “In the wake of hope” con una estructura y melodía imposible de ejecutar a menos que seas un virtuoso, con muchísimos matices y arreglos lo que les hace estar un peldaño por encima de muchos grupos que intentar imitar a los grandes pero que se quedan en el intento. La modulación vocal de Jerome vuelve a ser uno de los puntos fuertes y su nexo con los instrumentos es tal que parece que fueran “hermanos” y se hubieran criado juntos en el mismo nexo familiar.

Siguiendo la senda del anterior, la intro de “Shadows of peace” es tan precioso que me recuerda al cuadro “El jardín de las delicias” de El Bosco donde nuestra vista se pierde ante colores y secuencias tan brillantes que llaman la atención del espectador aunque en nuestro caso sea en forma de un paisaje instrumental fantástico al cual se añade un narrador y guía en la voz de Jerome para poder explicarnos la belleza del cuadro que tenemos delante y, de paso, irnos embaucando con su voz que se va introduciendo en nuestro cerebro hasta inundar toda la cavidad craneoencefálica, adueñándose de nuestro intelecto y ofreciéndonos una dosis de placer inusual.

A caballo entre una balada y un medio tiempo llega “Beyond” que da otra demostración instrumental de un calado superlativo y una producción envidiable aunque se me hace algo recargada lo que me lleva a dedicarle mucho tiempo para poder tomarle la medida y sacarle el jugo que necesita y aun así me quedo a medias de lograr cogerle el tranquillo necesario para que me satisfaga del todo.

Puro sentimiento hecho obra y palabra es lo que “Nothing at all” nos transmite en la voz de Jerome. Es increíble como la sencillez de elaborar un tema con un teclado y una voz descomunal pueda llegar a transmitirme algo tan bonito y sublime que llegue a emocionarme. Más adelante se añaden el resto de la comuna instrumental para dar lugar a un tema que puede considerarse una balada que parece un poema recitado por los juglares en la Edad Media donde se narraban las peripecias del héroe de turno.

“Prodigal” ya es algo más “enrevesada” y por buscar un símil cinéfilo es como si de un film de intriga o de un thriller se tratase. Quizás demasiados cambios de ritmo y una mezcla instrumental demasiado diversa que puede llegar a hacer que sea algo difícil de encajar y de valorar. Instrumentalmente es impecable pero creo que le falta algo de “sencillez” para hacerla más accesible.

El cierre tiene el honor de hacerlo el tema que da título al disco: “Symphony of mind” el cual es un compendio y homenaje a los maestros Kansas. La voz de Jerome suena nítida y perfectamente calibrada, una vez más, y ello unido al celestial violín de Valeria que da armonía al tema y rematado por un Rich Ayala que está en estado de gracia como demuestra con un solo alucinante; provoca que te sumerjas en una grandilocuente estancia donde las obras pictóricas empapan toda la sala y te hacen sentir insignificante respecto al entorno que te rodea. Es digno de observar el montón de matices que tiene el tema y es ideal escucharlo, como he hecho yo, a oscuras con los auriculares en el jardín tumbado en la hamaca para poder sumergirte en un remanso de paz y tranquilidad que es lo que me transmite.

En resumen, un disco que va a tener dos vertientes enfrentadas, los que lo disfruten de cabo a rabo y a los que se les haga muy cuesta arriba por las canciones tan largas y la gran variación rítmica que posee. Yo soy de los primeros y lo voy a seguir disfrutando como hice con el disco debut aunque sí que algunos pasajes se me hacen un poco excesivos pero ello no es óbice para decir que estamos ante un gran lanzamiento que formará parte de mi colección.

Highly recommended: 88/100
Redactor: Manuel García.